5 Claves para gestionar la impulsividad

¿Alguna vez mientras conducías, otro coche te ha hecho una jugarreta y acto seguido le has ido a adelantar de mala manera o le has insultado? ¿O has ido a cruzar la calle por un paso de peatones y has dado un salto hacia atrás porque un coche no ha parado y podía atropellarte? Estos son algunos ejemplos de conductas impulsivas. En algunos casos puede salvarnos la vida o ser beneficiosas para nosotros, pero en muchas otras ocasiones es perjudicial para nuestra salud. En este artículo veremos qué es la impulsividad y los tipos que hay, para poder identificarla. Y lo más importante, veremos algunas claves para gestionar la impulsividad.
¿Qué es la impulsividad?
La impulsividad es cuando actuamos de una manera rápida y sin reflexionar. En algunas ocasiones actuamos de esa manera porque no sabemos o no podemos esperar el recibir una gratificación, es decir, queremos una gratificación en el momento. Otra característica de la impulsividad es que habitualmente no se piensa en las consecuencias de actuar de dicha manera.
¿Soy impulsivo?
Todos hemos experimentado situaciones en las que hemos actuado de manera impulsiva. Sin embargo, si esta forma de actuar se vuelve habitual en nuestro día a día, puede generarnos problemas. A veces, no nos damos cuenta de que somos impulsivos porque hemos normalizado esos comportamientos. A continuación, te describimos los diferentes tipos de impulsividad para que puedas comprenderlo mejor y no pase desapercibido.
Tipos de impulsividad
Podemos encontrarnos distintos tipos de impulsividad en función de distintos aspectos, las principales serían:
Impulsividad motora: Este tipo de impulsividad se refiere a actuar sin pensar, impulsados por nuestras emociones. Un ejemplo sería estar en el cine viendo una película y, al ver un anuncio de palomitas y refrescos en los anuncios, levantarse automáticamente para ir al bar del cine a pedir un combo de palomitas.
Impulsividad verbal: En este caso, consiste en expresar comentarios de forma repentina y sin pensar en cómo pueden afectar a la otra persona. Un ejemplo sería cuando alguien nos hace una jugarreta en la carretera y automáticamente respondemos con insultos o comentarios desagradables.
Impulsividad no planificadora: Este tipo de impulsividad se manifiesta cuando actuamos de forma impulsiva sin considerar las consecuencias futuras. Prevalece más el placer del momento que las posibles repercusiones en el futuro. Un ejemplo sería cuando tenemos que estudiar para un examen y hacer un trabajo para la universidad, pero nuestros amigos nos invitan a salir y decidimos ir con ellos, a pesar de saber que debemos estudiar y hacer el trabajo para aprobar la asignatura.
Impulsividad cognitiva: Este tipo de impulsividad se refiere a cuando nuestra mente divaga repentinamente y nos encontramos pensando en cosas irrelevantes o distrayéndonos de la tarea que estamos realizando. Por ejemplo, cuando estamos estudiando para un examen y, de repente, nos encontramos pensando en planes para el fin de semana en lugar de concentrarnos en el material de estudio.
En general, es importante reconocer y gestionar la impulsividad en diferentes áreas de nuestra vida, ya sea en nuestras acciones, palabras o pensamientos. Tomarse un momento para reflexionar antes de actuar, expresar o pensar puede ayudarnos a evitar problemas y tomar decisiones más conscientes y adecuadas.
5 Claves para gestionar la impulsividad
A continuación, te proporcionamos algunas claves para gestionar la impulsividad:
- Identifica el detonante: Identificar el detonante puede ayudarnos a comprendernos y conocernos mejor. A veces es fácil identificar el detonante, por ejemplo, si hemos tenido una discusión familiar o un día complicado en el trabajo, podemos sentirnos más irascibles y actuar de manera reactiva en otras situaciones, como responder de mala manera a alguien o tener una conducción más temeraria.
- Evita situaciones estresantes: En ocasiones nos exponemos a situaciones estresantes que nos hacen reaccionar de manera impulsiva. Por ejemplo, ir con prisas a todos lados, al trabajo, a una quedada con amigos, al cine, etc. Estas situaciones estresantes aumentan la probabilidad de actuar impulsivamente. Organiza tu día de manera que no te veas sometido/a a estas situaciones, ya que pueden ser perjudiciales para ti.
- Aprende a tomar decisiones más conscientes: La impulsividad a menudo surge cuando tomamos decisiones rápidas sin considerar las consecuencias a largo plazo. Para evitar esto, tómate el tiempo necesario para pensar en tus decisiones y considerar las diferentes opciones disponibles. Haz una lista de los pros y contras de cada opción y luego tómate un tiempo para reflexionar antes de tomar una decisión.
- Aprende a expresar tus emociones de manera saludable: Con frecuencia, la impulsividad se manifiesta cuando no somos capaces de expresar nuestras emociones de manera saludable. Practica la comunicación asertiva para poder expresar tus sentimientos de forma clara y respetuosa. También puedes intentar escribir tus emociones en un diario como una forma segura de liberarlas sin herir a los demás.
- Haz una pausa antes de actuar: Antes de tomar una decisión impulsiva, tómate unos segundos para respirar profundamente y reflexionar sobre las consecuencias de tus acciones. Pregúntate si realmente vale la pena actuar de manera impulsiva y si existen otras alternativas más efectivas. Tomarte un momento para reflexionar puede ayudarte a evitar actuar impulsivamente y tomar decisiones más conscientes.
Y recuerda…
Estas estrategias no son soluciones mágicas y requieren práctica y paciencia. Si sientes que la impulsividad está afectando seriamente tu vida, considera buscar ayuda profesional para aprender técnicas de gestión emocional más específicas.
¡Ahora toca poner en práctica lo visto! Lo primero sería identificar las distintas situaciones en el día a día en las que podemos actuar de esta manera y poco a poco poner en práctica las claves para gestionar la impulsividad.
Autora: Carmen Díez
Psicóloga General Sanitaria en Self Psicólogos Majadahonda
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Bibliografía
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Vázquez-Moreno, A. (2022). Impulsividad, funciones ejecutivas y aprendizaje: Una relación para reflexionar. Boletín Científico de la Escuela Superior Atotonilco de Tula, 9(17), 32-37.
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